Aunque podamos pensarlo, el tratamiento psicológico infantil no es más complicado, simplemente hay que estar especializado en ello ya que los síntomas y las maneras de actuar y de manifestarse las diversas enfermedades o trastornos psicológicos en los niños pueden ser muy distintas a como lo hacen en los adultos. Los niños también pueden sufrir depresiones o ansiedad debido a alguna circunstancia o situación difícil que hayan vivido en su vida o en la que estén inmersos en ese momento, al igual que los adultos, sin embargo, la manera de tratarles debe ser distinta, por este motivo, es importante que sean atendidos por un especialista en salud mental infantil.
Cuando abordamos el tema de la salud mental infantil, las primeras enfermedades que normalmente nos vienen a la cabeza son el Síndrome de Down, el autismo o el asperger. Muchas de estas enfermedades tienen un componente genético aunque la psicología juega también un importante papel en ellas. Realmente, estas son enfermedades que no solo afectan a los niños, ya que estos crecen y se hacen adultos manteniendo síntomas de este tipo de trastornos o enfermedades.
En la actualidad, una de las enfermedades que cada vez se conoce mejor, hay más profesionales implicados y sobre la que más conciencia se está creando es el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad o TDAH. El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es un trastorno crónico, las personas que lo sufren suelen padecer déficit de atención, hiperactividad e impulsividad, pueden estar presentes las tres o no y, a su vez, manifestarse cada una de ellas en mayor o menor medida. El TDAH afecta aproximadamente a un 5% de la población infantil y a un 4% de la población adulta.
El TDA-H puede ser detectado por la propia familia, por los docentes en la escuela o por el pediatra.
En primer lugar, los padres y el entorno familiar del niño pueden sospechar de que este sufra el trastorno al que nos referimos, observando el comportamiento y la manera de interactuar del niño y comparándolo con el de el resto de niños de la misma edad. Es muy importante que la familia esté muy informada sobre el trastorno y lo conozcan muy bien para ser capaces de detectar los síntomas. En numerosos casos las familias solicitan ayuda de forma precoz al estar cada vez más informados.
En la escuela, los profesores representan la figura principal a la hora de sospechar y detectar los síntomas de esta enfermedad ya que pueden observar claramente las diferencias en el comportamiento de los distintos niños de una misma edad. Además, en casi todos los centros se llevan a cabo una serie de pruebas rutinarias en las que pueden detectarse las dificultades que pueda tener alguno de los niños.
Por último, el pediatra tiene conocimiento de la evolución del niño desde su nacimiento por ello tienen más facilidad de detectar en ellos un posible caso de TDA-H.
En cuanto al tratamiento y la posible cura del TDA, es un trastorno crónico por lo que se sufre a lo largo de la vida. Si embargo los síntomas pueden ir disminuyendo gracias a factores como los distintos tratamientos o el entorno en el que viva la persona afectada.
Las dificultades diarias ante las que suelen enfrentarse este tipo de enfermos son dificultades para tener un rendimiento adecuado en el colegio , en la relaciones sociales como pueden ser relaciones de trabajo, con los padres e incluso relaciones de pareja. Estas son derivadas de los síntomas característicos de esta enfermedad que hacen que el individuo sea una persona poco reflexiva, desorganizada, despistada, etc.
Para ayudarles y hacerles la vida un poco más fácil y llevadera lo mínimo que podemos hacer es intentar comprender su comportamiento y ser conscientes de que no es algo voluntario, también debemos animarlos a acudir a un profesional de la salud mental especializado o con experiencia en su caso.
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